Inglaterra 1966

Inglaterra 1966, el anfitrión fue campeón

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Al final, Inglaterra, el país que reglamentó el futbol como lo conocemos, el Equipo de la Rosa, fue campeón... y en su casa.

edgar.luna@eluniversal.com.mx

 

Han pasado casi 48 años y todavía nadie está seguro si aquel balón en el disparo de Geoffrey Hurst entró o no. Pero al final, Inglaterra, el país que reglamentó el futbol como lo conocemos, el Equipo de la Rosa, fue campeón... y en su casa.

 

Fue el Mundial de Inglaterra en el ya lejano 1966. Las sedes para el torneo fueron siete: Birmingham, con el Villa Park. Liverpool y el Goodison Park. Manchester y el mítico Old Trafford. Middlesbrough con el Ayresome Park. Sheffield y el estadio Hillsborough. Sunderland con el Roker Park y claro, Londres con dos estadios: White City y no podía faltar Wembley, la catedral del futbol mundial.

 

Participaron en la fase final 16 selecciones, de 70 que comenzaron el proceso eliminatorio y al final ganó el anfitrión.

 

Fue la Copa del Mundo donde cosieron a Pelé a patadas. Fue la justa donde apareció la Pantera Negra, un portugués llamado Eusebio.Fue el Mundial donde Antonio Carbajal estableció su mote de Cinco Copas. Fue la Copa del Mundo donde el futbol volvió a casa.

 

El 11 de julio de 1966, en Wembley, el balón se puso a rodar con un aburridísimo empate a cero goles entre el anfitrión y Uruguay.

 

Y se vino el juego. El Equipo de la Rosa, comandado por los legendarios Bobby Charlton y Bobby Moore, tuvo una primera ronda tranquila, pasando sin problemas sobre México y Francia. Pero en cuartos de final, ante Argentina, se vivió otra guerra, de esas donde no hay muertos. Apenas al minuto de juego, el capitán argentino, Antonio Ubaldo Rattín, fue apercibido. No duraría mucho tiempo en la cancha y a los 35 minutos fue expulsado. Y no fue por una agresión. El árbitro alemán, Kreitlein, marcó una dudosa falta a favor de los locales, lo que provocó que Rattín reclamara, para de inmediato irse expulsado.

 

El silbante, que no sabía nada de español, relató años después: “Me miró feo... por eso me di cuenta que me había insultado”. Rattín, a modo de protesta, se negó a abandonar el campo; dijo que no le entendía al árbitro. Hasta que no entró un traductor, se fue de la cancha. Ya sin ese escollo, Inglaterra logró llegar a la final. ¿Pero qué pasó con Brasil? El campeón del mundo venía con toda la intención de repetir la hazaña y ganar otro Mundial en Europa. Pero había un plan de los demás equipos: eliminar a Pelé.

 

En el primer juego, con Garrincha y Pelé en la cancha, ganaron por 2-0 a Bulgaria, pero el precio fue muy alto, pues Pelé salió molido a patadas.

 

En el segundo partido, el técnico brasileño decidió guardar a su estrella, aunque le costó ser derrotado y en el duelo definitivo ante Portugal, los compañeros de Eusebio se encargaron de que O’Rei mordiera el polvo.

 

No pudo salir del campo, ya que no existían cambios. Terminó el juego en una sola pierna y Brasil se fue llorando.

 

Y así llegó la final. Alemania era el rival, aunque todo parecía indicar que por decreto tenía que ganar Inglaterra. En el tiempo regular se empató a dos goles, pero en la prórroga fue donde se dio la gran polémica. Geoffrey Hurst disparó dentro del área teutona, la pelota dio en el larguero y rebotó en el césped: ¿antes, sobre o después de la línea de gol? El juez de línea, el soviético Tofik Bakhramov, validó el gol a los ojos del central suizo Gottfried Dienst. Después vino otro tanto de Hurst, quien de esta forma pasó a la historia por ser el único jugador en meter tres goles en una final de Copa del Mundo. Años más tarde, el línea aceptó que “nunca vi entrar la pelota, pero el árbitro central descargó sobre mi espalda toda la responsabilidad”.

 

Así, la Copa Jules Rimet se quedó en casa, en la casa de Inglaterra. Un trofeo que fue robado meses antes del inicio del Mundial. Por una semana nadie supo dónde estaba la Copa, hasta que un perro la encontró envuelta en periódicos en un parque. Cuando Inglaterra conquistó

 

el Mundial, la Federación inglesa invitó al héroe canino al banquete de celebración, para que pudiera lamer los platos de los jugadores tras la cena como recompensa y un año después falleció asfixiado, al perseguir un gato en su jardín.

hgm

 

 

 

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