Muerte de otro obrero empaña inauguración

La trágica cuenta regresiva del Mundial

GDA
Durante la última Copa del Mundo, en Sudáfrica, en 2010, solamente hubo que lamentar dos muertes

La Nación Argentina/GDA

 

RÍO DE JANEIRO.- La muerte de otro obrero en un estadio mundialista de Brasil (la novena desde que comenzaron los trabajos de construcción y reforma), esta vez en Cuiabá, empañó ayer la inauguración que realizó la presidenta Dilma Rousseff del Arena Corinthians, en San Pablo, donde el 12 de junio se dará el puntapié inicial de esta ya complicada máxima cita del futbol.

Mohamed Ali Maciel Afonso, de 32 años, empleado de la compañía de telecomunicaciones ETEL, falleció al recibir una fuerte descarga eléctrica mientras trabajaba en la instalación de cables en los palcos de la Arena Pantanal. Cayó de la escalera donde estaba, a unos dos metros de altura, y fue socorrido por compañeros, pero no resistió el shock eléctrico y murió en el lugar, antes de que llegaran los servicios médicos.

Se trata de la octava víctima fatal de accidentes ocurridos en estadios para el próximo Mundial, y la novena si se tiene en cuenta a un obrero que falleció como consecuencia de un ataque cardíaco mientras trabajaba en la Arena de la Amazonía, en Manaos. La primera de las fatalidades ocurrió en el estadio Nacional Mané Garrincha, de Brasilia, en junio de 2012; luego se le sumaron cuatro muertes en la Arena de la Amazonía, tres en la paulistana Arena Corinthians, y la de ayer en Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso.

En comparación, durante la última Copa del Mundo, en Sudáfrica, en 2010, solamente hubo que lamentar dos muertes en la construcción de sus estadios.

Supuestamente, la arena de Cuiabá ya estaba "terminada", pero todavía se seguían realizando trabajos menores. La Secretaría de la Copa informó que por la muerte de ayer no se paralizarán estas obras en el estadio, donde se disputarán cuatro partidos en la primera fase del Mundial: el primero el 13 de junio, entre Chile y Australia; el segundo el día 17, entre Rusia y Corea del Sur; el tercero el 21 de junio, entre Nigeria y Bosnia; y el último el 24, entre Japón y Colombia.

La triste noticia obligó al Palacio del Planalto a considerar una suspensión de la inauguración del Arena Corinthians de San Pablo. Pero con todos los retrasos que ha habido allí también, al final se decidió seguir adelante con el plan original, sólo que el evento fue rebautizado como "visita inaugural" de la presidenta.

De hecho, tampoco podría ser considerada una inauguración propiamente dicha porque en el estadio todavía están realizándose varias obras, en especial en el sector de las tribunas provisionales, que llevarán la capacidad del Arena a 68.000 personas.

Rousseff, que poco antes enfrentó una movilización de trabajadores sin tierra y sin techo, se negó a hablar con la prensa que allí la esperaba y sólo se limitó a comentar públicamente: "El estadio es una belleza porque al final de cuentas es de Corinthians". El club dueño de esta arena privada es de uno de los equipos más populares de Brasil, entre cuyos hinchas se encuentra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, padrino político de Rousseff.

En su visita al Itaquerão, como también es conocido el estadio por ubicarse en el barrio de Itaquera, la mandataria estuvo acompañada por el ministro de Deportes, Aldo Rebelo; el alcalde de São Paulo, Fernando Haddad; el presidente actual del Corinthians, Mario Gobbi; y su antecesor, Andrés Sánchez, responsable por la construcción del estadio y ahora candidato a diputado por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), en las elecciones del 5 de octubre, en las que Rousseff buscará un segundo mandato.

Después de recorrer las instalaciones, la presidenta salió a la cancha con su comitiva, saludó a un grupo de obreros y se sacó una "selfie" con uno de ellos. Antes de despedirse, los trabajadores le regalaron un casco dorado que se probó en el lugar.

Hoy, Rousseff inaugurará en Curitiba la Arena da Baixada, el último de los 12 estadios en los que se jugarán los partidos mundialistas, que deberían haber estado acabados para el 31 de diciembre pasado. Las demoras en la construcción de la Arena da Baixada llevaron a principios de este año a la máxima entidad del fútbol, la FIFA, a plantearse la exclusión de Curitiba como sede.

"Amamos el fútbol y estamos orgullosos de organizar esta Copa de las Copas. Por eso, todos los que vengan a Brasil serán bien recibidos y conocerán un país multicultural, de gente feliz y luchadora", había escrito en su cuenta de la red social Twitter el día anterior, cuando el técnico de la selección brasileña, Luiz Felipe Scolari, presentó la lista de 23 jugadores elegidos para vestir la "canarinha" en este Mundial en el que Brasil se juega mucho más que una copa de futbol..

 

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