El color de la despedida

'Cuau', un genuino ídolo del Tri

38 minutos duró en el campo, pero mientras estuvo ahí la genialidad de muchos años con la selección no pasó desapercibida

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Hombre de desgarbada figura y mágicos pies, capaz de hurtarle reflectores a la mismísima Selección Nacional durante la noche de su adiós.

Es Cuauhtémoc Blanco, el genuino ídolo, cuya presencia en el campo para el calentamiento roba el primer rugido al "Monstruo de las 100 mil cabezas", ese que se congratula por el regreso de uno de sus hijos predilectos.

Tiene 41 años de edad, las piernas ya no responden como antes. Poco importa. La inteligencia está intacta, al igual que el carisma.

Velada nostálgica en Santa Úrsula, con la enigmática selección israelí como invitada a un festejo que debería ser tricolor, pero termina blanco.

No podía ser distinto con el ídolo sobre el césped. Porta el gafete de capitán durante su última actuación como seleccionado nacional. Dura unos cuantos minutos, suficientes para deleitar a la multitud con esa picardía que lo hace único.

Genio de mil facetas y trucos, acostumbrado a ser el centro de atención.

Justo cuando Miguel Herrera y sus hombres se despiden de la afición, él lo hace como seleccionado, con la certeza de que el corazón tricolor le pertenece. Se lo adjudicó con innumerables gestas y muestras de temple.

 

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