Italia 1990

Italia 90: la venganza teutona

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Si Argentina había derrotado a los alemanes en el continente americano; los teutones habían sido llamados para cobrársela en Italia

jose.parra@eluniversal.com.mx

La maestría y espectáculo que arrojó la Copa del Mundo celebrada cuatro años atrás, parecía una tarea fácil de superar en Italia 1990. La madurez alcanzada por el ingenio de Lothar Matthäus lucía un desafío interesante para sumarse a Diego Maradona, decidido a aportar más chispazos, como los ofrecidos en México 1986.

Mas en esta ocasión las cosas cambiaron radicalmente. Las genialidades escasearon. Los maestros del futbol estaban ahí, decididos a dar las pinceladas. Pero la escuela bilardista se había aferrado a sujetar y avanzar con lo mínimo. Muchos cerrojos. Demasiados temores los que acusó Carlos Salvador Bilardo en el terreno de juego, y aún así tuvo la final y la posibilidad del título en sus manos.

Bajo dicha premisa el desenlace quedó reservado para la decepción total. La revancha llegaría cuatro años después. Si Argentina había derrotado a los alemanes en territorio mexicano, en el continente americano; los teutones habían sido llamados para cobrársela en Italia, en campo europeo, muy a su estilo, con fortaleza y extrema paciencia. Además de un toque de polémica, suficiente para resolver la contienda antes de que se fuera al alargue.

Edgardo Codesal, el árbitro uruguayo-mexicano, fue capaz de hacerse presente en la gran final del futbol mundial. México había sido castigado con demasiada rudeza por la FIFA, luego de marginar al Tri de participar en la eliminatoria, por un escándalo en las edades de sus selecciones inferiores. Así que el organismo balompédico optó por “flexibilizar” su postura, al concederle al menos la presencia de un silbante de este país como juez central del partido que decidía al campeón del orbe balompédico.

Y Codesal decidió convertirse en el protagonistas de la historia... Porque Argentina cerraba los espacios y parecía que los tiempos extra se darían en la final mundialista.

Mas, a cinco minutos del silbatazo final, Codesal decidió apegarse al reglamento. Vio caer a Rudi Völler, ante la marca de Roberto Sensini, y señaló el manchón penal. La repetición, una y otra vez no logró convencer a los expertos si había sido o no penalti.

Los argentinos, ya de por sí disminuidos a partir del minuto 65, por la expulsión a Pedro Monzón, se quedaron con nueve elementos al sancionar también a Gustavo Dezotti, a raíz de la polémica marcación. Andreas Brehme no desperdició la ocasión en el estadio Olímpico de Roma. El 1-0, lleno de dudas y cuestionamientos, bastaba para definir un Mundial deslucido y muy discutido...

Aún hoy, cada que se habla de ese Mundial, los argentinos señalan a Codesal por el descalabro en la final: “Estaba todo orquestado antes de empezar”, acusaría después Diego Armando Maradona. “No fue penalti”, reconoció Andreas Brehme, autor del gol, 16 años después, aunque inmediatamente comentó que “hubo falta antes, a Klaus Augenthaler”, aceptó el legendario zaguero alemán.

Rumbo a la final, Argentina no le había gustado a nadie. En la fase de grupos perdió el partido de su debut, sorpresivamente, frente a Camerún. Luego sometió a la URSS, pero cerró con un triste empate ante Rumania. Y aunque eliminó a Brasil en octavos, en cuartos y semifinales tuvo que recurrir a los penaltis para dejar fuera a Yugoslavia e Italia, mientras que Alemania mostró mayor autoridad. Goleó a Yugoslavia y Emiratos Árabes Unidos, aunque después empató frente a Colombia. Ya en octavos, los teutones despacharon a Holanda y más adelante a Checoslovaquia, antes del citado duelo de semifinales contra los ingleses, donde ganaron en penaltis.

Y fue así, desde los 11 pasos, como se coronaron.

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