Ni la lluvia apagó la fiesta

Se inunda el Zócalo con el grito por México

Bajo un cielo gris y la amenaza latente de una lluvia fuerte, los fanáticos pamboleros no dejaron de apoyar ni un segundo a la Selección Mexicana

¡Ehhhhhhhh…. Puto!, aquel grito se escuchó más veces de lo normal en el Zócalo de la ciudad de México que se inundó de ese y otros alaridos. México enfrentó su tercer y último partido de la fase de grupos de la Copa Mundial Brasil 2014, y una ocasión como esta ameritó un recinto histórico lleno de aficionados.

Los asistentes llenos de angustia presenciaron el primer tiempo entre sentimientos de preocupación y ansia, México debía empatar o ganar el encuentro contra Croacia, de lo contrario, el pase a la segunda ronda no sería posible.

Bajo un cielo gris y la amenaza latente de una lluvia fuerte, los fanáticos pamboleros no dejaron de apoyar ni un segundo a la Selección Mexicana. Dos tiros fallados del equipo mexicano intensificaron el anhelo de un gol.

Antes de finalizar el segundo tiempo, gruesas gotas de lluvia comenzaron a caer sobre la plancha del Zócalo, cerca de 30 segundos se fue el sonido de la transmisión del partido, y los asistentes comenzaron a chiflar. En seguida los paraguas se irguieron, la lluvia era más intensa. Eso no fue impedimento para no ver el encuentro, cuyo primer tiempo finalizó cero a cero.

Al medio tiempo varias personas se dispersaron, la lluvia no cesaba. Unos aprovecharon para tomarse fotografías con un grupo de aficionados vestidos como el portero Guillermo Ochoa; otros prefirieron encender un cigarro de mariguana y esperar el segundo tiempo.

Poco a poco la desesperación fue en disminución, Rafa Márquez abrió el marcador y todos los aficionados en el Zócalo irrumpieron en gritos de júbilo. Después vino el segundo y tercer gol, los asistentes estaban extasiados. México había pasado a la siguiente ronda.

A las 17:00 horas de la tarde finalizó el encuentro, rápidamente se formaron dos contingentes, uno de ellos caminó por la calle 16 de Septiembre, y el otro se trasladó por la calle Madero. Ambos se dirigieron al Ángel de la Independencia.

Entre 45 y 50 minutos después llegaron a su destino, donde se ubicaban policías que resguardaban la seguridad de los asistentes. El Cielito Lindo, los gritos de “ehhhh… puto” y “¡México, México!”, invadieron el recinto del Ángel. La vuelta a la glorieta se hizo entre empujones, había mucha gente; el festejo por el Tricolor duró hasta pasadas las 19:00 horas.

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