A la selección mexicana

Los reciben como ‘campeones’

La selección mexicana fue recibida por una gran cantidad de aficionados, que abarrotaron el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

@univ_deportes

Como campeón del Mundo fue recibida la Selección Mexicana. Cientos de aficionados abarrotaron el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para acoger como héroes nacionales a los jugadores del Tricolor.

A partir de las cinco de la tarde comenzó la llegada. Playeras del Tri y del América aparecían; banderas y pancartas acompañaban. Poco a poco la afición crecía para recibir a sus ídolos.

“¡Aunque nos ‘Robben’! Siempre orgullosos de ustedes, ¡Viva México Cab..!”, expresaba una  pancarta de los aficionados.

A Guillermo Ochoa —quizá el jugador más destacado  de la Selección Nacional  en Brasil 2014— lo esperaba su club de fans “Seguridad y Pasión” que, según Ana Inés, líder del grupo, es el único reconocido por el Club América desde hace 10 años, cuando el guardameta jugaba en las Águilas.

Dos horas faltaban para la llegada del Tricolor a tierras mexicanas y ya el cuerpo de seguridad del Aeropuerto organizaba el protocolo de salida de los jugadores.

La pasión se desbordó. Continuaba la llegada de los vuelos procedentes de Brasil con aficionados mexicanos, y a ellos también los recibían como héroes. “¡México, México, México!", estallaban  las gargantas.

El ambiente se volvió un caos. Un silbido atordecedor apareció,  la gente se volvió loca y al ritmo de chiflidos y gritos corrió de lado a lado en la Sala E1, ocasionando el llanto de los más pequeños; algunos, en hombros de sus padres, lloraban aterrorizados por el  escándalo.

Los minutos pasaban y la gente seguía calentando motores para el recibimiento, “¡Sí-se-pue-de! ¡Sí-se-pue-de!”,  coreaban lo miles de fanáticos. Ciertos grupos comenzaron a desesperar y preguntaban a los trabajadores del Aeropuerto y prensa la hora de llegada del Tri.

Por fin llegó la hora pactada: 22:10 horas.   Apenas la fanaticada se enteró que el Tri había llegado,  y el Cielito lindo estalló “¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Canta y no llores...”. Los jugadores desfilaban tras la puerta de salida; sin embargo, no la cruzaban para atender a su  desesperado público, que los recibió como campeones.

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