Informa la policía brasileña

Se entrega ejecutivo acusado de reventa

AP
En un comunicado por correo electrónico, el abogado de Whelan, Fernando Fernandes, dijo que su cliente se entregó por sí mismo

RIO DE JANEIRO.- Un ejecutivo de alto rango acusado de ser uno de los cabecillas en la reventa de boletos para partidos de la Copa del Mundo se entregó a las autoridades brasileñas el lunes, cuatro días después de que la policía lo catalogara como fugitivo, informó su abogado.

Ray Whelan, un ejecutivo británico del grupo MATCH, que posee los derechos para comercializar paquetes corporativos del Mundial, es acusado por la policía de Brasil de haber vendido entradas a partidos del Mundial al empresario argelino Lamine Fofana, a quien las autoridades lo han identificado como el principal revendedor de la Copa del Mundo de este año, que el domingo llegó a su fin.

Whelan había sido arrestado por la policía de Río de Janeiro la semana pasada, pero fue liberado horas después bajo fianza. Un investigador de la policía obtuvo posteriormente una nueva orden de arresto a finales de la semana pasada, pero Whelan abandonó el Hotel Copacabana Hotel donde se hospedaba minutos antes de que las autoridades llegaran para detenerlo por segunda ocasión.

En un comunicado por correo electrónico, el abogado de Whelan, Fernando Fernandes, dijo que su cliente se entregó por sí mismo ante el juez a cargo de supervisar el caso en su contra y se encuentra en una celda de los separos. Lo policía esperaba transferirlo a una cárcel.

El grupo MATCH, a través de una serie de declaraciones por escrito, ha rechazado que Whelan haya cometido algún delito y dijo estar dispuesto a cooperar en las investigaciones.

Bajo la ley brasileña, la reventa de entradas a eventos deportivos a un precio superior al original es ilegal. Pero es un delito que normalmente es sancionado con una multa cercana a los 225 dólares sin pisar la cárcel.

El jefe de la investigación, Fabio Barucke, dijo que ha solicitado formalmente a un juez que considere las acciones de Whelan y otros 11 detenidos como una conspiración criminal, lo que conllevaría sentencias de prisión.

Barucke agregó a The Associated Press que la policía tiene 50.000 llamadas telefónicas intervenidas relacionadas con la reventa de boletos del Mundial, pero que la policía sólo ha escuchado la mitad de ellas que tiene en su poder. Indicó que espera que su investigación revele que funcionarios de FIFA y de las autoridades de la Confederación Brasileña de Fútbol también proporcionaron boletos a conocidos revendedores a cambio de una parte de las ganancias por las ventas ilegales.

 

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