Bajo el microscopio
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Eduardo Brizio

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“América para los americanos”

Desde 1970, cuando el Mundial se juega en el continente americano, la final la han protagonizado un europeo y un sudamericano, pero siempre ha ganado el de ‘casa’

ebrizio@hotmail.com

Me parece que el hecho de que los germanos hayan goleado escandalosamente a Brasil en la primera semifinal, provocó que tanto holandeses como argentinos saltarán al terreno de juego, en la otra semifinal, con excesivas precauciones, lo que provocó que el partido estuviera muy cerrado y existieran pocas ocasiones de gol.

Me sorprende que califiquen a este encuentro como “malo”. ¡Por favor! El que de verdad ama al futbol, le gusta todo, no solamente los goles. Es tanto como si en un juego de beisbol quisiéramos puros hits o muchos jonrones; también existen los duelazos de pitcheo, los ponches espectaculares, los robos infructuosos de bases, las reviradas a primera, los atrapadones que evitan un imparable.

Así, en nuestro querido deporte, también disfrutamos de la estrategia, del parado de los equipos, la táctica fija, el buen trato del balón, el pase a profundidad y la barrida puntual del defensa; los cambios, las faltas, las tarjetas, las barreras y todo lo maravilloso del futbol que lo eleva por encima de otras disciplinas a la categoría del arte.

A mí me encantó el partido, se jugó con gran intensidad y mantuvo la expectación en todo momento. Al final, terminó por vencer el que mejor actitud mostró a la hora de los fatídicos disparos desde los 11 metros para obtener un vencedor.

El silbante fue el turco Cuneyt Cakir, quien no tuvo problemas ni se los buscó. Tal vez su máxima virtud fue la de no haber influido en el resultado del encuentro de manera alguna. Aunque hay que reconocer que no hubo jugadas polémicas ni apretadas. Solamente un fuera de juego inexistente que le señalaron al Pipita Higuaín, que casi es gol... pero, “Dios es árbitro”.

Como dato curioso podemos señalar que Argentina cometió la primera falta del partido a los 36 minutos. En total, Holanda cometió 15 infracciones y los de la albiceleste solamente 10.

Los ortodoxos podrán acusar al nazareno de no haber utilizado bien los cartones preventivos, pero una vez concluido el encuentro, en el recuento de los daños, eso pasó a segundo término y solamente necesitó de tres tarjetas (dos para Holanda y una para Argentina) para entregar buenas cuentas.

Desde 1970, cuando el Mundial se juega en el continente americano, la final la han protagonizado un europeo y un sudamericano, pero siempre se ha cumplido el adagio... “América para los americanos”.

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