Punto crítico
Punto crítico
Eduardo Camarena

COLUMNAS ANTERIORES

01/07/2014 - 00:15
30/06/2014 - 07:04
24/06/2014 - 00:12
21/06/2014 - 06:15

La vergüenza de Mineirao o la catástrofe de Belo Horizonte

ecamarenar@tdnsports.com

Si se hubiera tratado de un combate de boxeo, Alemania habría derrotado a Brasil por nocaut efectivo en el primer round. Lo que sucedió la tarde de ayer en el estadio Mineirao fue inverosímil, asombroso, increíble y hasta anormal: Brasil fue goleado 1-7 por Alemania en la semifinal de la Copa del Mundo.

El contundente marcador refleja la aplastante superioridad de los germanos, pero más que la escandalosa diferencia, está la humillación, la deshonra. Brasil sufrió una derrota vergonzosa ante un poderoso rival que nunca perdió ambición ni seriedad para seguir acumulando goles. Ni aquellos que se manifestaron en contra de la realización de la Copa del Mundo aquí, ni los más pesimistas habrían supuesto un final así, como una pesadilla.

Si para los pentacampeones fue una catástrofe, este triunfo es para Alemania una proeza, una hazaña, que seguramente ni los más optimistas en aquel país habrían imaginado, por la magnitud del resultado y la forma como se produjo. Le ganaron a Brasil de manera categórica y contundente, le dieron un repaso, una lección de buen futbol, que terminó por producir la derrota más abultada de la escuadra verdeamarela y un equipo local en la historia de los Mundiales.

Alemania seguramente está honrada, orgullosa por lo conseguido ante el país más ganador en el futbol mundial y seguramente este triunfo histórico les dará mayores fortalezas para ganar la final ante Argentina.

La gente en estas tierras mundialistas está triste, decepcionada, no encuentran argumentos para explicar lo que sucedió en el Mineirao. Pese a las ausencias de Neymar, por lesión, y Thiago Silva, por suspensión, la Torcida Brasileira tenía esperanzas de que podían dar pelea a los teutones y quizá derrotarlos. Pero, el resultado fue totalmente distinto.

En Brasil, el resultado del Scratch du Oro en la Copa del Mundo tiene muchas consecuencias, si en las épocas de gloria, el triunfo fue un instrumento de los gobiernos dictatoriales para controlar y manipular a las masas, ahora esta derrota —como un cataclismo— puede revitalizar la inconformidad social y protestas en todo el país sudamericano.

Se reportaron hechos de vandalismo en Sao Paulo y Belo Horizonte y en otros sitios tan distantes en la geografía amazónica. El partido por el tercer lugar, Brasil lo jugará en Brasilia, la capital, sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, donde vive la presidenta Dilma Rousseff, criticada y censurada por el pueblo brasileño.

 

¿Qué pasará? Vuelvo a citar al novelista brasileño José Lins do Rego: “El conocimiento de Brasil pasa por el futbol”.

Te invitamos para que también nos sigas a través de Facebook Twitter