La Cultura del Mundial
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Javier Vargas

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Pánico y pensamientos catastróficos

El miedo intenso priva de discernimiento e incluye ansiedad, tensión y otro tipo de alteración fisiológica y cognitiva

rjavier_vargas@terra.com.mx

Los cuatro minutos de pesadilla que vivió la selección de futbol de Brasil en su partido contra Alemania, bien pueden atribuirse a un terrible momento de pánico. El estado de ánimo que se apoderó de la escuadra brasileña se nutrió de decisiones equivocadas y se acrecentó ante lo que parecían fuerzas superiores. El pánico es un miedo intenso que priva de discernimiento e incluye ansiedad, tensión y otras formas de alteración tanto en lo fisiológico como en lo cognitivo y en lo conductual. Surge como consecuencia de pensamientos anticipatorios de carácter catastrófico.

Tras el primer gol anotado por los alemanes, fue evidente el desconcierto del conjunto brasileño: rostros desencajados, palidez, expresiones de angustia ante lo que estaba ocurriendo. No sabían qué hacer ni cómo superar esos momentos críticos. Y la debacle vino tras el segundo, tercero, cuarto y quinto goles, todos en pocos minutos. Fue un estado inhibitorio que anuló momentáneamente toda posible capacidad de reacción de la escuadra brasileña.

Incluso el pánico de los jugadores contagió a algunos aficionados en el estadio y en las calles. Incluso una nota de EL UNIVERSAL dice: “después del quinto gol alemán en el primer tiempo, centenares de personas empezaron a correr desde la playa hacia las calles en una estampida que generó mucha tensión y pánico entre los brasileños que seguían el encuentro. Los numerosos agentes de policía trataron de contener las carreras, cuyo origen no estaba inmediatamente claro”.

La palabra pánico viene de la mitología griega. Alude a Pan, dios de los pastores y de los rebaños, quien solía causar espanto entre las personas y los borregos. Primitivamente era una deidad local de la región de Arcadia que encarnaba las fuerzas de la naturaleza. Moraba en bosques y parajes agrestes. Su imagen era la de un hombre de torso vigoroso con cuernos y patas de macho cabrío. Fue quien inventó la siringa, flauta hecha con las cañas en que se transformó al huir de él la ninfa del mismo nombre.

El pánico es un estado inhibitorio que anula la capacidad de reacción y produce trastornos fisiológicos. Lo que en Brasil ha estado en juego es mucho: inversiones multimillonarias, descontento social, elecciones presidenciales, de ahí el estrés y la evidente ansiedad de todos los jugadores.

 

La peor barrera para el éxito es el temor a la derrota. El escritor Eduardo Galeano ha dicho: “Unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”. Por eso el poeta estadounidense Walt Whitman en No te detengas, establece: “No podemos remar contra nosotros mismos/. Eso transforma la vida en un infierno/. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante/. Vívela intensamente, sin mediocridad”.

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